Diabetes Mellitus y Ejercicio Físico

La diabetes mellitus idiopática o primaria es un trastorno crónico del metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas, caracterizado en su forma clínica plenamente desarrollada por un déficit absoluto o relativo de insulina, hiperglicemia en ayunas, glicosuria, y una fuerte tendencia a la aparición de ateroesclerosis, microangiopatía, nefropatía y neuropatía. A esta breve definición le podemos sumar las siguientes características:

  1. La infrautilización de glucosa es característica de todos los pacientes diabéticos, pero solo algunos presentan una deficiencia claramente definida de insulina, resultante de la perdida de las células beta. La mayoría sufren de algún trastorno en la respuesta secretora de insulina, junto con una marcada resistencia a ella en los tejidos periféricos. También puede influir la secreción excesiva de glucagón.
  2. Casi con certeza, la diabetes mellitus idiopática abarca un grupo heterogéneo de trastornos que tienen en común una alteración del metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas. Se han identificado al menos dos variantes principales y algunas otras menos frecuentes (demasiado raras para justificar su descripción). Una variable importante, la diabetes insulinodependiente de comienzo juvenil y con tendencia a la cetosis, comprende aproximadamente el 10% de los diabéticos; la diabetes no insulinodependiente de comienzo en la madurez y resistente a la cetosis constituye el 90% restante de todos los pacientes diabéticos. Hay que aclara que la diabetes insulinodependiente o de tipo 1 puede aparecer en la edad adulta y la diabetes no insulinodependiente o de tipo 2 puede ocurrir en la juventud.
  3. Hay influencia hereditarias que contribuyen  de manera importante a la aparición de las dos variantes principales de la diabetes mellitus, el riesgo de adquirir las diversas variantes de la enfermedad guarda estrecha relación con la magnitud de influencias hereditarias, por ejemplo: número de familiares afectados, cercanía de la relación familiar y gravedad del proceso en ellos.
  4. Influencias ambientales, de la índole de gestación, obesidad e infección, contribuyen de manera importante a la expresión del estado diabético.
  5. La diabetes mellitus idiopática debe diferenciarse de los tipos secundarios de diabetes o intolerancia a los carbohidratos que resultan de destrucción del páncreas por inflamación (pancreatitis), traumatismo, cirugía o infiltración tumoral, o de la observada en la hemocromatosis o en relación con algunas endocrinopatías, por ejemplo, acromegalia, síndrome de Cushing, hipertiroidismo, feocromocitoma y síndrome carcinoide. Todas estas formas secundarias no guardan relación genética con la enfermedad o enfermedades primarias.
  6. Si bien las alteraciones metabólicas pueden amenazar la vida, incluso ser mortales en la diabetes insulinodependientes, el desafío principal en la actualidad es comprender y controlar los  efectos a largo plazo, frecuentemente mortales, de las dos variantes principales de esta enfermedad  sobre los vasos de calibre grande y pequeño, lo que a veces se llama síndrome vascular crónico.

En los diabéticos hay una amplia gama de alteraciones del metabolismo de los carbohidratos, desde los que presentan una enfermedad benigna o asintomática sin hiperglicemia en ayunas hasta los que sufren de hiperglicemia intensa en ayunas con enfermedad clínica plenamente expresada.

Se clasifican en cuatro grupos:

  1. Diabetes mellitus de tipo 1:

Este tipo de diabetes corresponde a la llamada Diabetes insulinodependiente o Diabetes de comienzo juvenil. Se presenta en jóvenes y en adultos también pero con menos frecuencia, no se observa producción de insulina debida a la destrucción autoinmune de las células β de los Islotes de Langerhans del páncreas esto regulado por células T y que predispone a una descompensación grave del metabolismo llamada cetoacidosis. Es más típica en personas jóvenes (por debajo de los 30 años), y afecta a cerca de 4,9 millones de personas en todo el mundo, una alta prevalencia se reporta en América del Norte. Los factores ambientales afectan a la presentación de la diabetes mellitus tipo 1. Esta clase de factores pueden ser virus (Rubeola congénita, parotiditis y coxsackieB), que pueden provocar el desarrollo de una destrucción autoinmunitaria de células B. Otro de los factores podría ser la exposición a la leche de vaca en lugar de la leche materna en la lactancia (una secuencia específica de la albúmina procedente de la leche de vaca, puede presentar reacción cruzada con proteínas de los islotes).

  • Diabetes mellitus del tipo 2:

Es un mecanismo complejo fisiológico, aquí el cuerpo sí produce insulina, pero, o bien, no produce suficiente, o no puede aprovechar la que produce y la glucosa no está bien distribuida en el organismo (resistencia a la insulina), esto quiere decir que el receptor de insulina de las células que se encargan de facilitar la entrada de la glucosa a la propia célula están dañados. Esta forma es más común en personas mayores de 40 años aunque cada vez es más frecuente que aparezca en sujetos más jóvenes, y se relaciona con la obesidad; anteriormente llamada diabetes del adulto o diabetes relacionada con la obesidad. Puede estar presente con muy pocos síntomas durante mucho tiempo. Esta diabetes se relaciona con corticoides, por hemocromatosis.

  • Diabetes mellitus del tipo 1.5 o LADA:

Recientemente descubierta un nuevo tipo de diabetes mixta ya que contiene síntomas de los tipos 1 y 2.

  • Diabetes mellitus gestacional:

Aparece en el periodo de gestación en una de cada 10 embarazadas. Se presenta muy pocas veces después del parto y se relaciona a trastornos en la madre y fallecimiento del feto o macrosomía, producto con tamaño anormal grande causado por incremento de glucosa, puede sufrir daños al momento del parto. El embarazo es un cambio en el metabolismo del organismo, puesto que el feto utiliza la energía de la madre para alimentarse, oxígeno entre otros. Lo que conlleva a tener disminuida la insulina, provocando esta enfermedad.

Por su importancia describiremos las causas genéticas de la diabetes de tipo 1 y de tipo 2

La diabetes de tipo 1:

Este tipo de diabetes es causada principalmente por factores externos al organismo que la padece, (por ejemplo ciertas infecciones virales) que pueden afectar de forma directa o de forma indirecta mediante la generación de una reacción autoinmunitaria. No obstante, existe susceptibilidad genética para padecer esta enfermedad ya que está influenciada en especial por determinados alelos de los genes del complejo mayor de histocompatibilidad dentro del grupo de antígenos leucocitarios humanos, la clase I. En el grupo de los antígenos leucocitarios humanos de clase II, afectan sobre todo varios alelos de los loci DR3 y DR4 en los que los heterocigotos DR3/DR4 son especialmente susceptibles de padecer esta enfermedad. Además del complejo mayor de histocompatibilidad, se sigue estudiando más de una docena de loci que incrementarían la susceptibilidad para esta enfermedad, pero hasta ahora solo existe confirmación de ello en tres de estos loci que son el gen PTPN22, que codifica una proteína fosfatasa, polimorfismos de un único nucleótido en el gen regulador de la inmunidad CTLA4 y un polimorfismo de repetición en tándem en el promotor del propio gen de la insulina. Pero igualmente existen algunos alelos de DR2 que confieren una resistencia relativa a esta enfermedad como pueden ser los haplotipos protectores DQA1*0102 y DQB1*0602.

La diabetes de tipo 2:

Las bases genéticas y moleculares de la diabetes mellitus tipo 2 siguen estando poco definidas, pero se sabe que esta enfermedad se debe en su base a factores genéticos (concordancia en gemelos monocigóticos del 69-90 % frente al 33-50 % en la diabetes mellitus tipo I y en gemelos dicigóticos de 24-40 % frente al 1-14 % en la diabetes mellitus tipo 1) aunque estos están estrechamente relacionados en cuanto a su grado de expresividad con los factores ambientales ligados al estilo de vida como pueden ser el sobrepeso, la ingesta exagerada de alimentos, la relación de polisacáridos de absorción rápida o de absorción lenta consumidos, la actividad física realizada o la edad.

Revisemos el cuadro clínico de esta enfermedad:

Estos síntomas corresponden a casos donde todavía no se ha diagnosticado la diabetes mellitus, o no está bien tratada:

Como cuadro clínico frecuente tenemos la fatiga, el cansancio, la poliuria, la polidipsia, la polifagia, la pérdida de peso, la fatiga, el cansancio.

Como cuadro clínico menos frecuente encontramos ausencia de la menstruación en las mujeres e impotencia en los hombres, dolor abdominal, hormigueo o adormecimiento de manos y pies, piel seca, úlceras o heridas que cicatrizan lentamente, vaginitis en la mujer y balanitis en el hombre, nauseas, vómitos, mal aliento, debilidad, irritabilidad, cambios de ánimo, entre otros.

El diagnóstico de la enfermedad se basa en:

  1. Síntomas clásicos de la diabetes, más una toma sanguínea casual o al azar con cifras mayores o iguales de 200 mg/dl (11,1 mmol/L)
  2. Medición de glucosa en plasma (glucemia) en ayunas mayor o igual a 126 mg/dl (7,0 mmol/L). “Ayuno” se define como no haber ingerido alimentos en al menos 8 horas.
  3. La prueba de tolerancia a la glucosa oral (curva de tolerancia a la glucosa). La medición en plasma se hace dos horas posteriores a la ingesta de 75g de glucosa en 375 ml de agua; la prueba es positiva con cifras mayores o iguales a 200 mg/dl (11,1 mmol/l).

Tratamiento:

Tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2, como en la gestacional, el objetivo del tratamiento es restaurar los niveles glucémicos normales. En la diabetes tipo 1 y en la diabetes gestacional se aplica un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos de la insulina. En la diabetes tipo 2 puede aplicarse un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos, o bien, un tratamiento con antidiabéticos orales. Para conseguir un buen control de la Diabetes Mellitus, en todos sus tipos, es imprescindible la educación terapéutica en diabetes que impartida por profesionales sanitarios (médicos, nutricionistas o enfermeras) persigue el adiestramiento de la persona con Diabetes y de las personas cercanas a ella, para conseguir un buen control de su enfermedad, modificando los hábitos que fuesen necesarios, para el buen seguimiento del tratamiento. Los principales factores ambientales que incrementan el riesgo de diabetes tipo 2 son la ingesta excesiva de alimentos y una forma de vida sedentaria, con el consiguiente sobrepeso y obesidad. Una pérdida de peso mínima, incluso de 4 kg, con frecuencia mejora la hiperglucemia. En la prevención de la enfermedad, una pérdida similar reduce hasta en un 60 % el riesgo. Un tratamiento completo de la diabetes debe incluir no solo una dieta especial para el tratamiento de la patología y ejercicio físico moderado y habitual, sino también un control médico constante. Asimismo conviene eliminar otros factores de riesgo cuando aparecen al mismo tiempo, como la hipercolesterolemia. Mantener una dieta especial es una de las mejores maneras que se puede tratar la diabetes. Ya que no hay ningún tratamiento que cure la diabetes, en cuanto la persona es diagnosticada de diabética debe empezar a mantener una dieta adecuada. Se debe cuidar la cantidad de gramos de carbohidratos que come durante el día, adaptándola a las necesidades de su organismo y evitando los alimentos con índice glucémico alto. Lo que significa es, que el diabético no debe hacer muchas comidas con contenido de harina blanca. Elegir panes y pastas hechas de harina integral es, no solo mucho más saludable, sino que también va a ayudar a la persona controlar mejor la insulina que el cuerpo produce. En el mercado hay productos hechos para los diabéticos, denominados “sin azúcar”. Estos productos tienen contenidos de azúcar artificial que no tiene calorías pero le da el sabor dulce a la comida. Se debe, no obstante, tener mucho cuidado con estos productos, ya que “sin azúcar” (o sin carbohidratos con índice glucémico alto), no es lo mismo que “sin carbohidratos”. Unas galletas en las que figure “sin azúcar”, contendrán muy pocos hidratos de carbono con índice glucémico alto, pero contendrán no obstante muchos hidratos de carbono procedentes del cereal de las galletas que es necesario controlar. Además, este tipo de alimentación “para diabéticos” suele ser mucho más cara que la normal; por lo que, en general, se desaconseja su consumo.

Hay que hacer una mención al HEBERPROT-P, un medicamento creado en Cuba, es un medicamento novedoso y único prescrito para la terapia de la úlcera del pie diabético (UPD) basado en el factor de crecimiento humano recombinante, mediante infiltración intralesional directamente en el sitio de la herida. La terapia con HEBERPROT-P llena el espacio de una necesidad médica no satisfecha para el tratamiento de las úlceras complejas del pie diabético. Es una formulación inyectable que, administrada a través de infiltración intralesional, constituye un tratamiento adyuvante para acelerar la cicatrización de úlceras profundas, complejas, derivadas de este desorden metabólico, tanto neuropáticas como neuroisquémicas, con índice de presión tobillo/brazo entre 0,3-0,8. El HEBERPROT-P ha sido aplicado con éxito en más de 800 pacientes cubanos aquejados de úlcera de pie diabético  y en este momento se trabaja aceleradamente en la extensión, a través de la Dirección Nacional de Atención Primaria de Salud, y de conjunto con la Dirección Nacional de Postgrado y el Grupo Nacional de pesquisa activa del MINSAP en implementar el uso del HEBERPROT-P y el manejo integral de la úlcera de pie diabético en todos los servicios de atención al paciente diabético en los 498 policlínicos de Cuba.

Ejercicio físico:

Después de esta amplia explicación del tema nos centraremos en los beneficios del ejercicio físico para el diabético.

Vivimos en una época que el incremento sustancial del sedentarismo y la inactividad física está motivado por los cambios en los hábitos de vida de la población, tanto en los patrones alimentarios como de actividad física, y el descenso en el gasto energético en la vida cotidiana.

El ejercicio físico es una herramienta útil para el control de glucosa en la enfermedad de Diabetes Mellitus siempre y cuando se tenga niveles controlados de glicemia. En una situación de la glucosa del plasma elevado, o hiperglucemia, no se debe realizar ejercicio físico debido a la producción de cuerpos cetónicos que inducen a una cetoacidosis diabética en la diabetes mellitus tipo 1. La respuesta o protocolo a seguir frente a esta situación es la de reposo absoluto junto a la ingesta de agua para la excreción de glucosa a través de la orina y una inyección de las unidades de insulina correspondientes si el paciente posee diabetes mellitus tipo 1 ya que la producción de insulina es nula o casi inexistente y el cuerpo busca otras fuentes de energía dando lugar a la cetogénesis (síntesis de cuerpos cetónicos). Si el individuo no es insulinodependiente, diabetes mellitus tipo 2, la actividad física durante la hiperglucemia en algunos casos favorece a la sensibilidad de insulina en el organismo dando origen a una estimulación de la glucogenogénesis, reduciendo los niveles de glucosa en sangre. Aunque la situación idónea para realizar ejercicio físico en pacientes con esta patología se da al tener niveles de glicemia favorables, 75-145 mg/dl, junto a una ingesta de carbohidratos que evite la hipoglucemia, niveles bajos de glucosa en sangre, dependiendo del volumen de actividad física y el esfuerzo que requiera dicha actividad. La diabetes tipo 2 está relacionada con la obesidad y hay una conexión entre la diabetes tipo 2 y la grasa almacenada en las células pancreáticas, musculares y hepáticas. Por esta razón, se ve que la pérdida de peso y la dieta ayudan al incremento de la sensibilidad de la insulina en la mayoría de las personas. En algunos casos, el efecto puede ser potente y resulta en control normal de la glucosa. Aunque técnicamente nadie ha curado la diabetes, existen individuos que viven vidas normales sin el miedo de complicaciones relacionadas con la

diabetes; sin embargo, los síntomas pueden volver a aparecer con el aumento de peso.

El ejercicio físico se considera parte fundamental del tratamiento del diabético y le proporciona grandes beneficios, primeramente, la persona tiene que bajar de peso y el ejercicio es fundamental para ello, La actividad física no sólo aumenta el consumo de calorías sino también el metabolismo basal, que puede permanecer elevado después de 30 minutos de acabar una actividad física moderada. La tasa metabólica basal puede aumentar un 10% durante 48 horas después de la actividad física. La actividad física moderada no aumenta el apetito, incluso lo reduce. Las investigaciones indican que la disminución del apetito después de la actividad física es mayor en individuos que son obesos, que en los que tienen un peso corporal ideal. A nivel metabólico: Disminuye la producción de ácido láctico, la concentración de triglicéridos, colesterol bueno y malo, ayuda a disminuir y mantener un peso corporal saludable, normaliza la tolerancia a la glucosa (azúcar) y sensibiliza los tejidos a la insulina, aumenta la capacidad de utilización de grasas como fuente de energía, el consumo de calorías, la concentración de colesterol bueno y mejora el funcionamiento de la insulina. A nivel neuro-endocrino: Se producen endorfinas (hormonas ligadas a la sensación de bienestar), disminuye la producción de adrenalina, aumenta la producción de sudor y la tolerancia a los ambientes cálidos. Además mejora la autoestima de la persona, incrementa la capacidad de fuerza de voluntad y de autocontrol, mejora la memoria, estimula la creatividad y la capacidad afectiva, disminuye la ansiedad, el estrés, la agresividad y la depresión. Además favorece a la mantención del metabolismo basal que es el valor mínimo de energía necesaria para que la célula subsista.

Es unánimemente aceptado por la OMS e instituciones mundiales de salud que durante el ejercicio aeróbico utilizamos glucosa, la cual proviene de la sangre. De esta manera los niveles de glucosa en la sangre disminuyen y los diabéticos se pueden ver beneficiados con esta práctica, hay que decir que los ejercicios aeróbicos más comunes son caminar, trotar, nadar, bailar, esquiar, pedalear.

Para finalizar debemos decir que hay que tener en cuenta que los cambios que el ejercicio aeróbico produce en nuestro metabolismo, no se limitan al tiempo de ejercicio sino que perduran por varias horas más. Podemos describir este fenómeno así: después de varios años de poco trabajo físico y de utilizar las calorías provenientes de los carbohidratos y de los azúcares como combustible, cambian las condiciones a un menor aporte de calorías y a una mayor carga de trabajo, lo cual obliga a activar un “generador” extra que utiliza como combustible a las grasas, las cuales le brindan muchas más calorías por gramo (9 contra 4 de los carbohidratos). Al terminar el ejercicio, parece que el organismo dejara un tiempo más prendido ese otro generador, contribuyendo a una mayor reducción de la grasa corporal.

Justus Ortega, profesor asociado y director del Laboratorio de Biomecánica de la Universidad Estatal de Humboldt, en Arcata, California resaltó que lo hallado es que las personas mayores que realizan regularmente actividades altamente aeróbicas (en concreto, correr) tienen lo que llaman un costo metabólico (que se refiere a la cantidad de energía requerida para moverse) menor de andar que las personas mayores sedentarias. Por su parte Rodger Kram, profesor de fisiología integradora de la Universidad de Colorado, en Boulder y coautor del estudio destacó que el mensaje de fondo es que correr en las personas mantiene al organismo más joven y lleno de vitalidad, al menos con respecto a la eficiencia.

Todo ello es válido pues varios estudios científicos han demostrado la importancia de la actividad física para el cerebro, la alimentación, etcétera. Ahora, además, como apuntan nuevas investigaciones han certificado la repercusión del sedentarismo en la esperanza de vida y génesis de enfermedades crónicas como la Diabetes Mellitus.

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